Proposición I (El mito de la cultura)
La Cultura existe como sustancia y siempre tiene razón.
Demostración. Por el Axioma 2, «nombrar un fenómeno equivale a explicarlo suficientemente». Luego, una vez pronunciada la palabra «Cultura» (con mayúscula), queda explicada su naturaleza: no como conjunto de técnicas, instituciones y obras, sino como entidad superior, vaporosa y benéfica. Además, por el Axioma 1, «todo lo bueno es verdadero en lo esencial»; y puesto que la Cultura se nombra siempre como buena (arte, sensibilidad, convivencia), se concluye que la Cultura es verdadera y, por tanto, normativa. Así, cualquier cosa que se haga «por la Cultura» queda justificada ipso facto. QED
Corolario. Quien critique la Cultura carece de cultura, y quien carece de cultura queda descalificado para hablar de Cultura. Demostración del corolario. Si la Cultura es el bien verdadero en lo esencial (por la proposición), criticarla equivale a criticar el bien, lo cual es sospechoso (Axioma 17). Pero, además, la crítica se interpreta como prueba de incultura: solo quien no posee Cultura podría no venerarla. Luego la crítica refuta al crítico, y la Cultura queda inmunizada por autoselección. QED
Escolio. Este es el mecanismo que Bueno denuncia al hablar del «mito de la cultura»: la Cultura se convierte en ídolo lisológico (Definición 3) y en palabra de contorno máximo (Definición 5), absorbe diferencias, impide distinguir entre culturas, instituciones y obras, y funciona como coartada moral contra cualquier análisis dialéctico.

