Proposición I (monopolio moral del bien)
Todo lo que no sea pensament crètec es malo (y fascista y, casi seguro que también, franquista).
Demostración. Por la Proposición I (Bondad del pensament crètec) de la Parte II, el pensament crètec es bueno. Y por la Proposición II (Unicidad del pensament crètec) de la Parte II, el pensament crètec es único. Luego, todo lo que no sea pensament crètec queda fuera del bien. Ahora bien, por la Proposición III (Dicotomía moral) de la Parte III, el mundo se divide necesariamente en bien y mal, sin término medio operativo. En consecuencia, lo no-crètec es malo. Finalmente, por el Axioma 2, nombrar un fenómeno equivale a explicarlo suficientemente; y la etiqueta terminal para explicar el mal sin resto es «fascismo». Luego todo lo no-crètec es malo y fascista. QED
Corolario. El pluralismo es una forma refinada de fascismo, porque permite que exista lo no-crètec.
Demostración del corolario. Si permitir lo no-crètec introduce disenso, y por el Axioma 5 la falta de consenso es signo de violencia, entonces el pluralismo favorece la violencia. Pero toda violencia que no sea autorizada por el pensament crètec se nombra y queda «explicada» como fascismo (Axioma 2). Luego el pluralismo queda reetiquetado como fascismo sofisticado. QED

