Proposición II (Igualdad)
El feminismo invoca la «igualdad», pero opera mediante desigualdad virtuosa, esto es, discriminación justa.
Demostración. Por el Axioma 2, «nombrar un fenómeno equivale a explicarlo suficientemente»; luego, al nombrar «igualdad», el objetivo queda ya realizado en el plano moral, aunque no exista en el plano material. Ahora bien, por el Axioma 15, toda diferencia relevante es una desigualdad encubierta; y por el Axioma 16, toda desigualdad es una injusticia, salvo la desigualdad moral entre buenos y malos.
En consecuencia, para alcanzar la «igualdad» (palabra baúl buena), el sistema necesita producir primero una desigualdad moral (palabra baúl buena) que distinga a quienes deben ser corregidos de quienes deben ser reparados. Por tanto, la igualdad se obtiene —no suprimiendo discriminaciones— sino administrándolas desde el lado correcto: la discriminación pasa a llamarse «justicia», y la injusticia, «reparación». QED
Corolario. Cuanto más se discrimine en nombre de la igualdad, más igualitario será el resultado (en lo esencial). Demostración del corolario. Si la igualdad ya está garantizada por el nombre (Axioma 2) y por su bondad esencial (Axioma 1), cualquier incremento de medidas asimétricas no puede contradecirla: solo puede profundizarla. Luego la desigualdad aplicada se convierte en prueba de igualdad alcanzada. QED

